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04 julio 2008

Respiración, estrés y ansiedad

Respire hondo. Ahora exhale muy lentamente. Quizá no lo percibe pero su corazón acaba de ralentizarse un poco. No se preocupe, volverá a su velocidad normal cuando inhale de nuevo. Ese batir regular-irregular es señal de una interacción saludable entre corazón y cabeza. Cada vez que exhala, su cerebro envía una señal al nervio vago que hace que el músculo cardíaco vaya más lento. Con cada inhalación la señal se debilita y su corazón se restablece. Al inhalar, va más rápido. Al exhalar más lento. Es un ritmo que ayuda a que su corazón tenga una vida más duradera.
Y eso nos lleva a cómo controlar el estrés y evitar el “efecto quemado”. He aquí algunas sugerencias:

RECUERDE RESPIRAR ADECUADAMENTE
LA EVOLUCIÓN HA LLEGADO A NUESTRO CEREBRO con una variedad de mecanismos para controlar los altibajos de la vida—interruptores de circuitos químicos incorporados que desconectan las hormonas del estrés de las redes de nervios cuyo único fin es el de proporcionar calma. El problema por lo que se refiere a estar siempre conectado, siempre en marcha, consiste en que debe encontrar un tiempo para tomarse un descanso de la rutina diaria—y no precisamente con un viaje de fin de semana ocasional.
Puede ignorar la necesidad biológica de desconectar periódicamente, pero existe la evidencia cada vez más creciente de que más tarde o más temprano el estrés y la ansiedad podrá con usted. Las compañías de seguros están alertando sobre los casos de estrés, depresión y el “efecto quemado” ya que están adquiriendo unas proporciones considerables, así como la categoría de trastornos discapacitantes.
Peor aún, se tiende a afrontar el estrés con métodos equivocados. Un estudio revela que con frecuencia tratamos el estrés crónico viendo la televisión, descuidando nuestro cuerpo, también los alimentos sanos y evitando lo que podría aliviar la carga del estrés—como el ejercicio o relajarse hablando con los amigos o la familia de una forma distendida. En realidad, la utilización de nuestros queridos avances tecnológicos como móviles, correos electrónicos—para dar dos ejemplos—que supuestamente tendrían que ayudarnos a organizar mejor nuestro tiempo, resulta que lo que hacen es que nos resulte cada vez más difícil desconectar de nuestro trabajo, generando trastornos de ansiedad. Por otro lado, el trabajo en casa, en algunos casos, incrementa el problema debido a que aísla a la persona desdibujando la línea entre horas de trabajo y de ocio.
Tenemos también algunas concepciones erróneas acerca de cómo eliminarlo y por qué. Hace unos veinte años los psicólogos incidían casi exclusivamente en el estrés del trabajo o la falta de control y organización en el trabajo. Estudios más recientes, dice Christina Maslach, pionera en la investigación del “efecto quemado” en Berkeley, Universidad de California, demuestran que las injusticias y la falta de adaptación entre compañeros de trabajo o jefes juega un papel cada vez más creciente en disparar el estrés.
“Probablemente uno de las causas más fuertes es cuando existe un vacío de información—silencio sobre el por qué se adoptaron decisiones de una determinada forma”, dice Maslach. "Otra es tener que operar en conflicto con sus valores. ¿Es necesario ocultar la verdad para conseguir la autorización de una compañía de seguros?, ¿está vendiendo cosas que sabe que no se necesitan?”

EL ESTRÉS ALTERA LA QUÍMICA DE LA SANGRE
DURANTE AÑOS los psicólogos se han concentrado en los síntomas de comportamiento del “efecto quemado”: pérdida de energía, de entusiasmo y de autoestima. Ahora, gracias a los nuevos escáneres del cerebro y pruebas en sangre más sofisticadas, los científicos pueden medir directamente algunos de los efectos del estrés en mente y cuerpo—a menudo con resultados sorprendentes.
Probablemente usted está familiarizado con los signos del ir y venir de la adrenalina (pulso acelerado, vello erizado en el pescuezo, etc.) lo que nos ayuda a aprestarnos a la lucha o huir de enemigos o daños inmediatos. O quizá ha oído hablar del cortisol, otra hormona del estrés, que se produce con más lentitud que la adrenalina y permanece en el torrente sanguíneo más tiempo. ¿Sabía que un poco de cortisol en sangre puede ser tan malo como demasiado?, o que ¿darse un atracón de los alimentos que más nos gustan, aunque puede aliviarnos a corto plazo, quizá sabotee la respuesta del estrés a largo plazo incrementando el número de proteínas inflamatorias en su cuerpo?

EL ESTRÉS PUEDE EVITARSE
LEVANTARSE DE LA CAMA PUEDE SER DURO PARA SU CUERPO. Horas antes de despertarse cada mañana una pequeña región en la base de su cerebro denominada hipotálamo envía una señal que alerta a las glándulas suprarrenales para que empiecen a bombear cortisol, que actúa como una señal de alerta. Los niveles de cortisol continúan elevándose una vez está consciente en respuesta a: “!Oh, he aquí otro día!”. Ello puede explicar el por qué se originan tantos ataques cardíacos entre las 6 y las 8 horas de la mañana.
Debido a que el cortisol es una hormona que actúa durante mucho tiempo, puede permanecer en la cama sin perder energía. Pero su cerebro está ya tomando las medidas oportunas para protegerle del hecho de afrontar un nuevo día. La elevación de los niveles de cortisol señala al hipotálamo que detenga el sonido de alarma. Otras partes del cerebro alertan y eventualmente las glándulas suprarrenales detienen la producción de cortisol. En otras palabras, la respuesta al estrés del cerebro contiene su propio interruptor de apagado.
El cortisol, medido en saliva, llega a un pico unas pocas horas después de haberse despertado. Los niveles descienden durante el curso del día—con algunos altos y bajos. Ese patrón cambia, sin embargo, en personas con depresión. Sus niveles de cortisol se eleva en las primeras horas de la mañana, pero permanece alto durante todo el día. Es como si su hipotálamo hubiese olvidado como apagar la respuesta del estrés. Lo más curioso es que las personas que se encuentran privadas del sueño exhiben también un alto y plano nivel de cortisol).
Los investigadores creyeron que algo similar pasaba con las víctimas del “efecto quemado”. En lugar de encontrar un pico prominente de cortisol, descubrieron una subida superficial seguida por un nivel bajo y plano a lo largo del día. Curiosamente, cabe destacar que tales respuestas de cortisol son también comunes entre los supervivientes del holocausto, víctimas de secuestro y soldados que padecen trauma post-traumático. La diferencia reside en que éstos son mucho más sensitivos al cortisol incluso a esos niveles bajos que los que sufren el “efecto quemado”. “Solemos dar la culpa al cortisol alto”, dice Rachel Yehuda, una experta neuroquímica en traumas postraumáticos en el Instituto de Medicina Monte Sinaí en Nueva York .Ahora, podemos hacerlo también con el cortisol bajo”.

EL ESTRÉS PUEDE HACERLE PARECER MAYOR
LOS CIENTÍFICOS HAN SOSPECHADO DESDE HACE MUCHO TIEMPO que el estrés puede dañar al sistema inmunitario pero no estaban seguros de cómo se producía. Hace dos años, investigadores de la Universidad de San Francisco en California estudiaron las células blancas de la sangre de un grupo de madres cuyos hijos sufrían trastornos crónicos como autismo o parálisis cerebral y observaron claros signos de aceleración en los parámetros determinantes de la edad en aquellos sujetos que habían tenido un gran desgaste de ese sistema cuidando a los niños con discapacidades importantes o que con escaso control sobre sus vidas.
Los cambios se observaban en estructuras microscópicas denominados telómeros, comparados a menudo con las envolturas de plástico de los extremos de los cordones de los zapatos los cuales mantienen unidos a los cromosomas. Como regla general, las células más jóvenes disfrutan de los telómeros más largos y los telómeros en las mamás más estresadas eran significativamente más cortos que sus equivalentes, envejeciendo significativamente desde un punto de vista genético su edad cronológica.

EL ESTRÉS NO OFRECE LAS MISMAS OPORTUNIDADES
EN 1995, UNOS CIENTÍFICOS DE LA UNIVERSIDAD DE TRIER en Alemania, sometió a 20 varones voluntarios a una situación en la que con seguridad calcularon se elevarían sus niveles de estrés: participaron en una entrevista de trabajo simulada en la que debían resolver problemas aritméticos delante de especialistas que les rectificaban al cometer el menor error. Como se esperaba, cada uno de los niveles de cortisol se elevó en principio, pero durante el segundo día de la prueba, la mayoría de los niveles de cortisol no lo hizo significativamente (la experiencia les enseñó que la situación no era tan mala). Siete de los hombres, sin embargo, exhibieron puntas de cortisol cada vez más altas. Solo el quinto día sus reacciones empezaron a desaparecer.
Más recientemente, los investigadores han llegado a la conclusión de que los sujetos con baja autoestima son más vulnerables al estrés. Jens Pruessner de la Universidad McGill de Montreal cree que el hipocampo, una estructura localizada en lo profundo del cerebro es como mínimo parcialmente responsable. El hipocampo ayuda a formar memorias nuevas y recuperar antiguas, particularmente sensible a la cantidad de cortisol en el cerebro. Por lo que cuando los niveles empiezan a aumentar, el hipocampo envía un juego de señales que ayuda a detener los volúmenes de cortisol.
Utilizando varios tipos distintos de escáneres cerebrales, Pruessner constató que quienes muestran poseer un nivel de autoestima más bajo tienden a tener un hipocampo más pequeño que la media. Las diferencias parecen claras sólo cuando se comparan grupos de personas, remarca Pruessnes, así no se puede mirar el escáner de una persona y determinar si él o ella tiene un flujo bajo, pero al hacerlo con los resultados globales, sugieren que un hipotálamo pequeño simplemente tiene más problemas en persuadir al resto del cerebro para que apague la respuesta al estrés.

EXISTE MÁS DE UNA FORMA DE ALIVIAR EL ESTRÉS
ESTA ES PROBABLEMENTE LA LECCIÓN MÁS DIFICIL DE INTERIORIZAR DEBIDO A QUE cuando el estrés inunda el sistema, a menudo las opciones parecen ser más limitadas de lo que son en realidad. Los científicos del comportamiento tienen un nombre para esta reacción psicológica. La llaman incapacidad de aprendizaje, y han estudiado el fenómeno en el laboratorio con roedores, cuyo sistema nervioso presenta similitudes con el de los humanos.
He ahí como funciona el experimento: se proporciona al animal una ruta de escape, que por lo general aprende muy rápido para evitar el shock eléctrico que se produce pocos segundos después de oír un tono. Pero si la ruta de escape está bloqueada siempre que escuche el tono y al producirse la situación de estrés, detendrá su intento de escapar. Más tarde, al despejar de nuevo la ruta de escape, el animal simplemente se queda parado al oír el tono—a pesar de que anteriormente sabía cómo salir.
Por supuesto, el ser humano tiene más recursos intelectuales que el ratón pero el sustrato permanece. Cuando demasiadas reglas cambian, cuando lo que solía funcionar ya no lo hace, la habilidad para razonar se bloquea. Sólo sabiendo las tendencias que le dirigen hacia la incapacidad de aprendizaje puede ayudarle a identificar y desarrollar hábitos saludables que aminoren como mínimo su carga.
No obstante, deben tenerse en cuenta los riesgos. La investigación con animales ha demostrado que existe sólo una pequeña ventana para invertir los efectos psicológicos del estrés crónico. Los estudios con humanos han empezado a dar resultados similares. Una vez los niveles de cortisol se saturan, parece permanecer así durante años. Téngalo en cuenta y coméntelo con sus seres queridos para que esto no ocurra.
Origen: Time magazine

26 junio 2008

Ese encantador psicópata (3ª parte)

Tercera y última parte


Habladores y Superficiales

Los psicópatas son por lo general volubles y fáciles verbalmente. Pueden ser conversadores divertidos y entretenidos, preparados siempre para una reacción rápida y son capaces de contar improbables pero convincentes historias. Pueden ser muy
efectivos en presentarse a ellos mismos y acostumbran a ser encantadores.
Uno de mis informes describe una entrevista que tuvo con un prisionero: "Me senté y
saqué mi bloc de notas y la primera cosa que me dijo fue que tenía unos ojos muy bonitos. De alguna forma se las arregló para introducir algunos cumplidos sobre mi apariencia durante la entrevista, por lo que al terminar me sentí inusualmente… bonita. Soy una persona realista, especialmente con mi trabajo y al salir no podía creer que yo había caído en una trampa como esa”.


Egocéntricos y Grandilocuentes

Los psicópatas tienen una visión de sí mismos exagerada y narcisista, seguros de su valía, viéndose a sí mismos como el centro del universo, justificándose en cuanto a sus reglas. “No es que no siga las leyes”, dice un sujeto. “Sigo las mias. Nunca infrinjo mis propias reglas”. Siguió luego describiendo esas reglas en términos de “busco ser el número uno”.
Los psicópatas alardean de tener objetivos específicos, aunque no buscan obtener las requeridas calificaciones, debido a su falta de interés en una educación formal.


Falta de remordimiento y sentimiento de culpa

Los psicópatas muestran una sorprendente falta de interés por las consecuencias y ansiedad que sus acciones puedan producir en los otros. Pueden aparentar una completa calma y ausencia de culpa, sin mostrar pena ya que para ellos no hay en absoluto motivo.
Su falta de remordimiento está asociada con una remarcable habilidad para racionalizar su comportamiento, eludiendo responsabilidad por sus acciones que pueden ocasionar traumas, enojo de familiares, amigos y otros. Tienen a menudo excusas para su comportamiento y en algunos casos niegan que con su proceder hayan producido ningún perjuicio para nadie.

Falta de empatía
Muchas de las características mostradas por los psicópatas están firmemente asociadas a una profunda falta de empatía e inhabilidad para construir un mapa mental y emocional y ansiosa de otra persona. Parecen completamente incapaces de “ponerse dentro de la piel” de otros, excepto en un sentido puramente intelectual.
Sienten una indiferencia total hacia los derechos de los demás, así como del sufrimiento de familiares y/o extraños. Si logran mantener contactos es únicamente debido a que ven a los miembros de la familia como posesiones. Una mujer permitió que su novio mantuviera contacto sexual con su hija de cinco años porque “me agota”. Ella no pudo entender por qué las autoridades le quitaron la custodia de la niña, dejándola al amparo de las instituciones.


Mentirosos y manipuladores

Con su encantadora sonrisa los psicópatas aparecen imperturbables ante la posibilidad—o incluso certeza—de que les pillarán. Cuando sucede, raramente se quedan perplejos o avergonzados—simplemente cambian sus historias o intentan cambiar los hechos para hacerlos consistentes con su mentira. El resultado es una serie de acontecimientos contradictorios que suelen confundir al que les está escuchando.


Necesitan bullicio a su alrededor

Los psicópatas necesitan vivir en un constante y excesivo alboroto—viven como en un torbellino y “al limite”. En muchos casos la acción significa romper con las reglas establecidas.
Muchos psicópatas dicen “cometer crímenes” para excitarse y sentir emociones. Cuando se les pregunta si lo hacen para divertirse, uno de ellos contestó: “Si, por supuesto. Pero lo que me excita más es pasearme por aeropuertos con drogas. ¡Dios, qué subidón!”
Ello es debido a una incapacidad para tolerar la rutina o la monotonía. Los psicópatas se aburren fácilmente y no les gusta realizar tareas que requieran actividades secundarias, repetitivas o que requieran intensa concentración durante largos periodos de tiempo.

Falta de responsabilidad
Obligaciones o compromisos no significan nada para el psicópata. Sus buenas intenciones “no volveré a mentirte”—son promesas escritas en el viento.
Sus ausencias en el trabajo son frecuentes y sus actuaciones erráticas con menosprecio de los recursos y política de la compañía considerables. Para el psicópata no existe el honor que implica el compromiso con las personas, organizaciones y principios.

Problemas de comportamiento en edades tempranas
La mayoría de psicópatas suelen mostrar graves problemas de comportamiento desde edades tempranas. Ello puede incluir mentiras, bromas pesadas, robos, incendios provocados, abuso de sustancias, vandalismo y/o sexualidad precoz. Debido a que muchos niños exhiben algunos de estos comportamientos en mayor o menor grado y en algún momento—especialmente los nacidos o criados en un entorno hostil o en familias desestructuradas—es importante enfatizar que la historia de esos comportamientos en el psicópata es mucho más amplia y severa que la mayoría incluso comparada con hermanos y amigos educados en ambientes similares.

Comportamiento adulto antisocial
Los psicópatas acostumbran a ver tanto las normas como las expectativas sociales como un inconveniente e impedimento irracional a su propia expresión del comportamiento. Hacen y siguen sus propias reglas, tanto de niños como de adultos.
Muchos de sus actos les llevan a cumplir condenas. Incluso dentro de la población reclusa, los psicópatas destacan por sus actividades ilegales y antisociales que suelen ser más variadas y frecuentes que el resto. Los psicópatas no tienen particular afinidad por un tipo de crimen en particular. Pero no todos los psicópatas terminan en prisión. Muchas de las cosas que hacen escapan de detección o persecución. Para ellos, el comportamiento antisocial puede consistir en prácticas de negocios cuestionables, abusos tanto a esposas como a hijos, etc. Otros suelen hacer cosas que aunque no sean legales, no son éticas o pueden causar daños a terceros.

Fuente: Psychology Today

Exámenes y ansiedad

Dormir es una buena forma de disfrutar de mejor memoria

La privación del sueño abunda durante las épocas de exámenes en la universidad donde imparto clases. Los estudiantes suelen parecer zombis acarreando latas de bebidas energizantes que beben entre bostezo y bostezo. Si tienes suerte te miran en clase luciendo unos lamentables y ausentes ojos rojos. En el peor de los casos, sus ojos permanecen cerrados o ni aparecen por clase. Los exámenes finales están ahí a la vuelta de unos días y me pregunto cómo algunas de esas pobres almas podrán resistir tres horas de examen sin caer dormidos. ¿Por qué será que cuando más necesario es dormir es cuando menos lo hacemos?
Los participantes de una maratón nunca dejarían de comer antes de iniciar una carrera ya que es el momento en que necesitan más reservas de energía, ese es pues el equivalente de lo que la mayoría de nosotros hacemos si cortamos nuestro ritmo de sueño deliveradamente al tener una gran prueba delante de nosotros. Todos sabemos lo beneficioso que puede llegar a ser un buen sueño reparador, uno se siente con mayor energía, se goza de un mejor carácter y se puede pensar con mayor celeridad y claridad, llevándonos a una mejor ejecución ya sea en el terreno laboral o incluso en el doméstico.
Recientes estudios han demostrado que no solo aprendemos mejor la información que nos llega cuando no nos privamos de dormir, sino que un buen sueño estabiliza también nuestras recuerdos más recientes haciendo que sea más difícil olvidarlos y evitando interferencias. Los recuerdos pueden reactivarse y reorganizarse mientras dormimos, permitiéndonos así ser más efectivos en cuanto a aprendizaje y a recordar los acontecimientos.
Argumenté estos descubrimientos con mis estudiantes creyendo que se apresurarían hacia sus dormitorios a dormir, pero la realidad fue que uno de ellos me contestó dudoso “Si tenemos muchas materias para estudiar, no sería mejor que empleásemos el tiempo en dedicarnos a ellas en lugar de dormir toda la noche?” Tuve que admitir que tenían un punto de razón, si debes terminar un trabajo en ocasiones es preferible hacerlo en un estado de privación de sueño que dejarlo abandonado a su suerte.
El resto del tiempo (por fortuna es la mayoría) deberíamos poner más énfasis en conseguir una buena noche de sueño.
En efecto, además de atesorar y preservar nuestros memoria, el dormir nos proporciona un mayor sentido de identidad y propósito en la vida, por lo que deberíamos poner todo de nuestra parte en lograrlo. Quizás con mejores y más eficientes recuerdos, podremos evitar emplear tanto tiempo en realizar nuestro trabajo.
Por la Doctora Nicole Dudukovic.
Psychology Today

20 junio 2008

Ese encantador psicópata (2ª parte)

Lamentablemente, las fuerzas que producen un psicópata son todavía oscuras y debe admitirse que la búsqueda de respuestas sencillas pueden quedar insatisfechas. No obstante, existen algunas teorías sobre los casos de psicopatía que vale la pena considerar. En una parte del espectro hay teorías que ven al psicópata como un producto genético o de factores biológicos (carácter), mientras que otros lo ven como procedente de un entorno social defectuoso en edades tempranas (crianza).
Mi posición es la de que la psicopatía emerge de una compleja—y poco entendida—interrelación entre factores biológicos y fuerzas sociales. Se basa en la evidencia de que los factores genéticos contribuyen a las bases biológicas de la función cerebral y a la estructura básica de la personalidad que influencia el modo en que el individuo responde e interactúa con experiencias vivenciales y el entorno social. En efecto, los elementos centrales que se necesitan para el desarrollo de la psicopatía—incluyendo una profunda incapacidad para experimentar empatía y la completa lista de emociones incluyendo el miedo—son en parte suministrados por la naturaleza y posiblemente por algunas influencias biológicas desconocidas en el desarrollo del feto y el período prenatal. Como resultado, la capacidad para desarrollar controles internos y conscientes y para hacer “conexiones” emocionales con otros se ven drásticamente reducidas.
¿Qué puede hacerse?
En su desesperada búsqueda de soluciones, la gente suele quedar atrapada en un intento destructivo y desesperanzado en la relación con un psicópata: Aparte a un lado su indulgencia y aconséjele terapia. Una norma básica de la psicoterapia es la de que el paciente necesita y desea ayuda para solventar problemas psicológicos y emocionales que le están haciendo daño. Para que la terapia tenga éxito se requiere que el paciente participe activamente, junto con el terapeuta, en la búsqueda de la reducción de sus síntomas. En resumen, el paciente debe reconocer que tiene un problema y desear hacer algo al respecto.
Pero, he aquí el problema: los psicópatas no creen tener problemas psicológicos o emocionales y, por tanto, no ven la razón de cambiar su comportamiento para adecuarlos a los estándares de la sociedad con los que no están de acuerdo.
Eso, a pesar de un siglo de estudios clínicos y décadas de investigación todavía persiste. Recientes hallazgos nos han suministrado nuevas perspectivas sobre la naturaleza del trastorno y nuevos límites más definidos. Aunque comparados con otros trastornos graves, poca investigación se ha desarrollado en cuanto a la psicopatía, aunque es responsable de una perturbación social mucho mayor que otros desordenes psiquiátricos juntos.
Por lo que más que intentar colocar bien las piezas después de que el daño haya sido hecho, sería mejor incrementar nuestros esfuerzos en entender ese peculiar trastorno y encontrar métodos efectivos para aplicarlo de modo preventivo. Las alternativas consisten en seguir aplicando recursos masivos a la persecución, aislamiento y supervisión de los psicópatas después de que hayan cometido ofensas contra la sociedad y continuar ignorando el sufrimiento, ansiedad y perjuicio de sus víctimas. Debemos aprender cómo socializarlos, no lo contrario. Eso, requerirá grandes esfuerzos en investigación y prevención y es imperativo que sigamos averiguando posibles pistas.

Una guía de supervivencia
Aunque nadie está inmune de padecer las maquinaciones del psicópata y el trastorno y ansiedad que pueden producir, existen algunas técnicas que se pueden hacer para reducir nuestra vulnerabilidad.
• Sepa con quién está tratando. Eso suena fácil pero en realidad no lo es. Todas las lecturas que se han publicado no pueden inmunizar contra los efectos devastadores del psicópata. Todos, incluidos los expertos, pueden caer en sus redes, subyugados y luego abandonados por ellos. Un buen psicópata puede tocar un concierto con las cuerdas del corazón de cualquiera.
• Trate de no influenciarse por el “primer impacto”. Es difícil no dejarse ganar por una sonrisa envolvente, un lenguaje corporal cautivador, el habla rápida del psicópata típico lo cual nos ciega no dejándonos ver sus intenciones reales. Muchas personas encuentran difícil tratar con la “necesidad predatoria” del psicópata, fruto todo ello de un preludio a la propia gratificación y el ejercicio del poder más que el simple interés o el deseo de empatía.
• Entre en las nuevas relaciones con los ojos abiertos. Mantenga su guardia alta en evitación de situaciones de riesgo. Algunas situaciones están casi cortadas a la medida para los psicópatas: bares para solteros, cruceros, aeropuertos, etc. En cada caso la víctima potencial va sola, buscando pasar un buen rato o una relación…
• Conózcase a usted mismo. Los psicópatas son hábiles en detectar y explotar los puntos débiles. Su mejor defensa es saber cuáles son esos puntos y ser extremadamente prudente en quienes pretendan incidir en ellos.
Si lo necesita, busque ayuda:
• Obtenga consejo profesional. Asegúrese de que el profesional consultado está especializado en las características del psicópata y tiene la suficiente experiencia en el trato con ellos.
• No se culpe a sí mismo. Sea cual sea el motivo por el que se ha visto envuelto con un psicópata es importante que no acepte la culta por su actitud y comportamiento. Los psicópatas juegan las mismas reglas—sus reglas—con todos.
• Tenga cuidado en quien es la víctima. Los psicópatas a menudo dan la impresión de que son ellos los que están sufriendo. No gaste s empatía en ellos.
• No se sienta solo. La mayoría de los psicópatas tienen muchísimas víctimas. Lo cierto es que el psicópata que le ha causado un estado tan ansioso, lo ha causado también a otros.
• Tenga cuidado con la lucha de poder. Tenga presente que los psicópatas tienen una necesidad muy potente de control psicológico y físico sobre los demás. Ello no significa que no debe hacer valer sus derechos, pero seguramente será muy difícil hacerlo sin con ello arriesgar caer en traumas físicos y emocionales.
• Fije sus propias reglas. Aunque la lucha de poder es arriesgada, puede fijar algunas de ellas—para usted mismo y para el psicópata—para facilitar su vida y empezar la difícil transición de víctima a persona que cuida de sí misma.
• No espere cambios espectaculares. Piense que la personalidad de los psicópatas se podría decir que está “grabada en piedra”. Es poco probable que todo lo que haga produzca cambios fundamentales en la forma en que se ven a ellos mismos y a los demás.
• Deje ya de perder. La mayoría de las víctimas de los psicópatas terminan sintiéndose confundidos y desesperanzados además de convencidos de que son los culpables del problema. Cuanto más de mayor será el insaciable apetito de control y poder del psicópata.
• Asegúrese de tener todo el apoyo emocional que necesite y el consejo de un profesional.
Fin segunda parte
coaching barcelona
terapia de pareja