Existen muchas más personas que sufren trastornos bipolares de las que previamente se había pensado, en base a los recientes resultados de un estudio presentado en la Sexta Conferencia Internacional sobre Pérdidas de Productividad y Desórdenes Bipolares, incluidas las ausencias en el trabajo, que resultan ser mayores que las atribuidas a la depresión mayor, dicen los investigadores que realizaron el estudio.
El litio, una de las más antiguas drogas utilizadas en psiquiatría, puede ser la solución más efectiva en cuanto a prevenir los intentos de suicidio en pacientes con trastornos maníaco-depresivos y otros tipos de trastornos bipolares, de acuerdo con un estudio por separado. La investigación indica que casi la mitad de todas las muertes por suicidio en los estados unidos anualmente se producen en pacientes con trastornos bipolares para quienes el riesgo es 20 veces mayor que para la población en general.
Aproximadamente, el 4,3% de los adultos americanos sufren de trastorno bipolar o trastorno bipolar o en la antesala de éste—que incluye a aquellos que no llegan a encajar en los criterios precisos para el trastorno bipolar, pero cuyos síntomas impiden de forma más o menos grave el hecho de desarrollar sus habilidades y tareas diarias, de acuerdo con las cifras recientes actuales. Estudios anteriores los cifraban alrededor del 1%.
Los últimos hallazgos desvelan la carga que representa para la sociedad el trastorno bipolar. Son parte de un nuevo análisis de la National Co-Morbidity Survey Replication (NCS-R), uno de las primeras entidades que lleva a cabo el examen de los costes sociales asociados con la enfermedad. El. Dr. Ronald C. Kessler., profesor de política sobre cuidados sanitarios en el Instituto Médico de Harvard y principal investigador del NCS-R, presentó el resumen de los resultados preliminares del examen.
Comparado con el trastorno depresivo mayor, el trastorno bipolar tiene un impacto más significativo en la predisposición individual para ir a trabajar o ser productivo en el trabajo, de acuerdo con el NCS-R, que incluye entrevistas personales con 9.282 adultos.
En cifras anuales, el número de días perdidos en personas que padecen trastorno bipolar es de 49.5, versus 31.9 para el trastorno depresivo mayor. El trastorno bipolar tiene un coste en cifras que pueden calcularse en billones de dólares anuales –una carga económica no apreciada anteriormente, indica el Dr. Kessler, que cree que las investigaciones anteriores habían sobreestimado los costes sociales de la depresión mayor en detrimento de los originados por el trastorno bipolar.
Los intentos de suicidio son a menudo más letales
El suicidio--calificado en términos tanto de pérdidas humanas como en su impacto sobre la sociedad—es uno de los costes más significativos asociados con el trastorno bipolar. Es particularmente alarmante el hallazgo de que los pacientes bipolares tienen mayor éxito en la consecución de sus propósitos. Uno de cada cinco suelen ser letales en contraste con uno de cada 20 intentos de la población en general.
“El número de suicidios e intentos de suicidio, así como el coste que lleva asociado podría reducirse significativamente en los Estados Unidos con el uso más extendido del litio”, dice el Dr. Ross J. Baldessarini., otro investigador de Harvard. El uso del litio era más común antes de la introducción de los medicamentos más recientes y continúa siendo comúnmente practicado en Europa. El uso del litio para tratar estos casos empezó hace más de 55 años.
El Dr. Baldessarini, profesor de psiquiatría en el Instituto Médico de Harvard y su equipo efectuaron una revisión de estudios cuantitativos y de gran alcance, comparando estadísticas de suicidios e intentos de suicidio entre pacientes que seguían distintos tratamientos, recibiendo productos placebo como parte de un ensayo clínico, o sin recibir tratamiento alguno.
El litio reduce los suicidios
Los pacientes que tomaron litio experimentaron una reducción del 80 al 85% de intentos de suicidio o suicidios completados comparados con los pacientes con enfermedades maníaco-depresivas que no fueron tratados con litio, con hallazgos notablemente consistentes por parte de los investigadores, a través de un gran número de estudios diferentes.
"El efecto que el trastorno bipolar tiene sobre las personas, sus familiares, el lugar de trabajo—y en la sociedad en general—no puede ser desestimado”, comenta la Dra. Ellen Frank, profesora de psiquiatría en el Instituto Médico de la Universidad de Pittsburgh. Cuanto más aprendemos sobre el problema, se acrecienta aún más cuanto creíamos y podemos tomar medidas para reducir algunas de sus consecuencias”, añade la Dra.Frank "Una de las posibilidades que tienen sentido en la reducción de las cargas asociadas con el suicidio sería el tratamiento basado en litio”.
26 octubre 2007
¿Kavakava para la ansiedad?
La KAVAKAVA, es una hierba relajante procedente de la Polinesia donde está considerada como una bebida sagrada utilizada a menudo en rituales y ceremonias, así como un brebaje consumido a diario por sus efectos sobre el comportamiento. Se han realizado alrededor de 800 estudios sobre las propiedades químicas y farmacológicas de la misma:
• contrarresta la fatiga,
• produce efectos calmantes sobre el sistema nervioso, y
• ayuda a sentirse relajado.
La hierba funciona bien para pacientes que padecen ansiedad ya que ganan en bienestar sin experimentar la típica fatiga que suele ir asociada a las drogas tranquilizantes.
No obstante, se debe tener en cuenta que existen algunas indicaciones de que la hierba puede interferir en el funcionamiento de la DOPAMINA, un importante neurotransmisor. Como resultado, puede agravar algunos casos de la enfermedad de Parkinson y, en un reciente informe se indica también que puede existir una interacción entre la hierba kava y las BENZODIAZEPINAS“
DR. RICHARD FIRSHEIN
• contrarresta la fatiga,
• produce efectos calmantes sobre el sistema nervioso, y
• ayuda a sentirse relajado.
La hierba funciona bien para pacientes que padecen ansiedad ya que ganan en bienestar sin experimentar la típica fatiga que suele ir asociada a las drogas tranquilizantes.
No obstante, se debe tener en cuenta que existen algunas indicaciones de que la hierba puede interferir en el funcionamiento de la DOPAMINA, un importante neurotransmisor. Como resultado, puede agravar algunos casos de la enfermedad de Parkinson y, en un reciente informe se indica también que puede existir una interacción entre la hierba kava y las BENZODIAZEPINAS“
DR. RICHARD FIRSHEIN
18 octubre 2007
¿Ansiedad, sufrimiento sin enfermedad?
En mi libro «Sufrimiento sin enfermedad», aludía al elevado porcentaje de pacientes que sin padecer la enfermedad específica alguna, tampoco podemos considerarlos absolutamente sanos, y señalaba esta particularidad con la denominación de «espacio gris entre salud y enfermedad». Señalaba también que ante los hoy llamados «trastornos somatomorfos», el médico debe presuponer un fondo de ansiedad, estrés, estigma depresivo o estado de ánimo bajo, que también consideramos como vinculados a trastornos psicosomáticos, lo que nuestro Ortega definía como «al alma encarnada». ¿Qué diferencias esenciales podríamos señalar entre los mencionados ansiedad, estrés, depresión, etcétera?
Considero que el estrés es la emoción inespecífica que surge frente a una amenaza corporal. Todos los síndromes, en mayor o menor grado, cuando tienden a concentrarse, se transforman en miedo. El sentimiento de tristeza surge no contra una amenaza, sino frente a una pérdida, y permite al que la padece retraerse del mundo cotidiano como estigma depresivo. Cuando la tristeza se tiñe de desesperanza, hablamos de depresión.
Las reacciones de estrés conducen al síndrome de adaptación de Selyer. Creo, además, que todas estas escalas de interpretación no deben llevarse a cabo sin conocer un poco mejor al famoso fisiopatólogo y gran científico austriaco, el cual hizo un estudio muy completo (1936) y quien ya por entonces utilizó el término estrés en la revista «Nature», de Londres. Son, asimismo, muy interesantes sus estudios al lado del profesor Arthur Bielde, más específicamente en secreción interna hormonal. Tampoco debemos dejar de mencionar al también fisiopatólogo Masor, que define el ataque estresante como una inundación de estímulos para los que carecemos de respuesta y que nos producen intensa carga emocional, lo que en los ancianos se convierte en intensa carga psíquica con alteraciones vasculares y nostalgias.
Tratándose de niños, erróneamente queremos darles estímulos que van más allá de lo que ellos pueden asimilar. Es como si los padres o los profesores quisieran convertirlos en adultos prematuramente. Se trata de un claro error, porque pueden hacerlos llegar a una situación límite.
Reflexionando sobre esta cuestión comprendemos que el estrés actúa por un lado con la agresividad y la violencia, y por otro con las tensiones que nosotros aprovechamos, tratando de dominarlo con nuestra estrategia personal o individual. Respecto a este tema, no debemos dejar de mencionar el grupo Bush de investigación y por nuestra parte el catedrático de la Universidad Complutense doctor Dionisio Pérez, quien afirma (1965) que «el estrés puede ser positivo si se entiende como un reto personal», o sea, que puede ser beneficioso incluso para la actividad humana y que si no existiera una estrategia individual para dominarlo muchas especies animales incluso ya habrían desaparecido.
Podría decirse que el estrés está de moda en la actualidad, si bien siempre existió un aumento de tensión nerviosa tanto ambiental como familiarmente, e incluso en el ámbito social. Hoy está aumentando por circunstancias ambientales, peligros circunstanciales muchas veces aumentados exageradamente por los medios de comunicación. Podríamos decir que existe un estrés de la vida moderna, un ambiente que nos va convirtiendo en víctimas del estrés.
En conclusión, el estrés siempre procede del exterior, a diferencia, por ejemplo, de la ansiedad o la depresión, que están dentro de nosotros, y debe controlarse recurriendo a un ambiente de sosiego, estrecha relación con los seres queridos, animales de compañía, etcétera, pues aquí no hay carga emocional, sino efecto psicológico. La razón por la que ciertos individuos son susceptibles al estrés es porque han heredado una condición denominada «baja tolerancia al estrés».
Jesús Kocina es médico.
Considero que el estrés es la emoción inespecífica que surge frente a una amenaza corporal. Todos los síndromes, en mayor o menor grado, cuando tienden a concentrarse, se transforman en miedo. El sentimiento de tristeza surge no contra una amenaza, sino frente a una pérdida, y permite al que la padece retraerse del mundo cotidiano como estigma depresivo. Cuando la tristeza se tiñe de desesperanza, hablamos de depresión.
Las reacciones de estrés conducen al síndrome de adaptación de Selyer. Creo, además, que todas estas escalas de interpretación no deben llevarse a cabo sin conocer un poco mejor al famoso fisiopatólogo y gran científico austriaco, el cual hizo un estudio muy completo (1936) y quien ya por entonces utilizó el término estrés en la revista «Nature», de Londres. Son, asimismo, muy interesantes sus estudios al lado del profesor Arthur Bielde, más específicamente en secreción interna hormonal. Tampoco debemos dejar de mencionar al también fisiopatólogo Masor, que define el ataque estresante como una inundación de estímulos para los que carecemos de respuesta y que nos producen intensa carga emocional, lo que en los ancianos se convierte en intensa carga psíquica con alteraciones vasculares y nostalgias.
Tratándose de niños, erróneamente queremos darles estímulos que van más allá de lo que ellos pueden asimilar. Es como si los padres o los profesores quisieran convertirlos en adultos prematuramente. Se trata de un claro error, porque pueden hacerlos llegar a una situación límite.
Reflexionando sobre esta cuestión comprendemos que el estrés actúa por un lado con la agresividad y la violencia, y por otro con las tensiones que nosotros aprovechamos, tratando de dominarlo con nuestra estrategia personal o individual. Respecto a este tema, no debemos dejar de mencionar el grupo Bush de investigación y por nuestra parte el catedrático de la Universidad Complutense doctor Dionisio Pérez, quien afirma (1965) que «el estrés puede ser positivo si se entiende como un reto personal», o sea, que puede ser beneficioso incluso para la actividad humana y que si no existiera una estrategia individual para dominarlo muchas especies animales incluso ya habrían desaparecido.
Podría decirse que el estrés está de moda en la actualidad, si bien siempre existió un aumento de tensión nerviosa tanto ambiental como familiarmente, e incluso en el ámbito social. Hoy está aumentando por circunstancias ambientales, peligros circunstanciales muchas veces aumentados exageradamente por los medios de comunicación. Podríamos decir que existe un estrés de la vida moderna, un ambiente que nos va convirtiendo en víctimas del estrés.
En conclusión, el estrés siempre procede del exterior, a diferencia, por ejemplo, de la ansiedad o la depresión, que están dentro de nosotros, y debe controlarse recurriendo a un ambiente de sosiego, estrecha relación con los seres queridos, animales de compañía, etcétera, pues aquí no hay carga emocional, sino efecto psicológico. La razón por la que ciertos individuos son susceptibles al estrés es porque han heredado una condición denominada «baja tolerancia al estrés».
Jesús Kocina es médico.
12 julio 2007
El insomnio crónico relacionado con la depresión y ansiedad
Para algunas personas, el insomnio crónico puede ser un signo de problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad, según demuestra un nuevo estudio llevado a cabo entre más de 25.000 adultos en el país de Noruega, donde investigadores han hallado que aquellos con insomnio crónico son más propensos a sufrir depresión o trastornos de ansiedad. Asimismo, las personas que sufrían insomnio en la primera parte del estudio tenían más riesgo de tener un trastorno de ansiedad en la segunda parte, una década más tarde. Esto, según los autores, sugiere que el insomnio podría aumentar el riesgo de desarrollar problemas de ansiedad futuros o ser un signo de vulnerabilidad a sufrir síntomas de ansiedad.
Los problemas de sueño son frecuentes en las personas con depresión, ansiedad y otras alteraciones mentales. Pero se desconoce si el insomnio puede provocar depresión o ansiedad. Para estudiarlo, un equipo dirigido por el doctor Dag Neckelmann, de Haukeland University Hospital, en Bergen, Noruega, ha utilizado los datos de una encuesta sobre salud general a más de 25.130 adultos mayores de 20 años.
La primera entrevista se realizó entre los años 1984 y 1986, y la segunda entre 1995 y 1997. Los síntomas de ansiedad y depresión se midieron en la segunda parte de la encuesta mediante preguntas estándares para el diagnóstico de ambos trastornos.
En general, el equipo ha hallado que las personas con insomnio crónico en la primera etapa de la encuesta eran más propensas a tener síntomas del trastorno de ansiedad en la segunda etapa, como así también los que sufrían insomnio sólo en esa etapa. Esto sugiere que en algunas personas el insomnio podría indicar la presencia de un trastorno de ansiedad o ser un factor de riesgo de ansiedad futura, indica el equipo. Sin embargo, los investigadores no hallan evidencia de que el insomnio sea un factor de riesgo de depresión futura. En cambio, las personas con insomnio en la segunda etapa de la encuesta tenían alto riesgo de ya padecer depresión; esto indica que el insomnio y la depresión suelen coexistir.
Los resultados destacan la importancia de consultar al médico para tratar el insomnio crónico, como así también identificar los síntomas de depresión o trastorno de ansiedad. Según los autores, ambas condiciones se pueden tratar sin fármacos, es decir, con terapias como la cognitiva conductual.
De todos modos, mientras que este estudio sugiere que el insomnio sería un factor de riesgo del trastorno de ansiedad, se desconoce si tratarlo reduciría la posibilidad de desarrollar trastornos de ansiedad en el futuro.
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