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06 junio 2007

Qué es el pánico - Test

Hoy en día no sorprende a nadie que alguien revele que sufre de ataques de pánico. Muchos dirán ante una confesión así que conocen a alguien al que le pasa lo mismo o directamente, que también padecieron algún episodio ligado al trastorno o bien, como consecuencia propia de otro cuadro, por ejemplo, el fóbico, el de ansiedad generalizada o el hipocondríaco.
Hace no demasiado tiempo canales de TV, radios y medios gráficos hablaban de manera unánime del tema a la hora de tratar algo referido a la salud mental. Daba ciertamente la impresión de que había "un brote" o que era algo más común de lo que se pensaba y que todos lo padecían. Seguramente, ni una cosa ni la otra. Para Luis Marini médico psiquiatra, presidente de la Sociedad Iberoamericana de Salud Mental en Internet y director del portal Eutimia.com "posiblemente haya habido un momento de sobrediagnóstico". "Hay que diferenciar trastorno de pánico y crisis de pánico. La crisis es un conjunto de síntomas y signos pero no constituye un trastorno mental en sí mismo. Puede presentarse en muchos cuadros asociados y puede ser secundario a ellos. Por ejemplo, un paciente claustrofóbico puede tener una crisis de pánico, pero lo que padece es una fobia no un trastorno de pánico", dice.
El especialista agrega que en el trastorno de pánico lo que ocurren "son crisis de pánico espontáneas sin motivo ni desencadenante, no es secundario a ninguna situación ambiental". En la actualidad el sobrediagnóstico "ha disminuido porque se trabajó mucho en el diagnóstico diferencial" pero el pánico "siempre existió aunque es cierto que como la depresión, es un trastorno que ha crecido mucho".
El test puede consultarse en el siguiente link: http://www.eutimia.com/tests/test_panico.htm y está basado en los Criterios de Diagnóstico de Crisis y Trastorno de Pánico, modificados y adaptados para su mejor comprensión, de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV-TR) por Mariani. Debe aclararse que esta evaluación "es sólo de carácter orientativo. No certifica ningún diagnóstico. Solo un médico psiquiatra o psicólogo puede realizar un diagnóstico de certeza", tal como se indica en el portal. Allí también figura información ampliatoria acerca del trastorno cuya "característica fundamental es la presencia de Crisis de Pánico recurrentes, inesperadas y que no se encuentran relacionadas con ninguna circunstancia en particular (es decir son espontáneas), sin un factor externo que las desencadene, es decir que no son desencadenadas por una exposición a una situación social (como es el caso de la Fobia Social) o frente a un objeto temido (en cuyo caso se trataría de una Fobia Específica)".
Las crisis (o ataques) de pánico, inesperadas y recidivantes, suelen presentar cuatro o más de los siguientes síntomas:
-Miedo intenso a morir o a estar sufriendo un ataque cardíaco o alguna enfermedad física grave que ponga en riesgo la vida.
-Miedo intenso a volverse loco o a perder el control de si mismo.
-Palpitaciones (percepción del latido cardíaco) o pulsaciones aceleradas (taquicardia).
-Sudoración.
-Palidez.
-Temblores o sacudidas musculares.
-Sensación de ahogo o falta de aire.
-Opresión en la garganta (sensación de no poder respirar) o en el pecho.
-Náuseas, vómitos o molestias y dolores abdominales.
-Inestabilidad, mareos o desmayos.
-Sensación de irrealidad (sentir al mundo externo como algo extraño).
-Sensación de no ser uno mismo (despersonalización).
-Hormigueos (parestesias).
-Escalofríos o sensación de sufrir frío intenso.
En cuanto al tratamiento, existen varios posibles que incluyen distintos medicamentos eficaces y psicoterapia cognitiva-conductual. "Frecuentemente, una combinación de psicoterapia y medicamentos da buen resultado en más o menos corto tiempo. Por lo tanto, un tratamiento adecuado para el trastorno causado por pánico puede prevenir ataques posteriores o hacer éstos menos severos y frecuentes, lo que trae consigo un gran alivio a 70 ó 90 por ciento de las personas que padecen este trastorno", dice. "Además, las personas que padecen trastornos de pánico pueden necesitar tratamientos para otros problemas emocionales. La depresión se asocia frecuentemente con los trastornos causados por pánico de la misma manera que el abuso del alcohol o de drogas. Afortunadamente los problemas asociados con los trastornos de pánico así como éstos mismos, pueden resolverse eficazmente con el tratamiento adecuado".
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19 abril 2007

Famosos víctimas de fobias y ataques de pánico

Las estrellas del mundo del espectáculo, aunque por momentos se muestren como seres superiores, también suelen ser víctimas de fobias y ataques de pánico. Así, la fama, el glamour y los flashes de Hollywood traen consigo buenos momentos, como cuentas bancarias asombrosas y las fiestas más divertidas, pero también pueden ocasionarle a las celebridades ataques de pánico y fobia al por mayor. Tal es el caso de la sensual actriz Kim Bassinger, protagonista de la película 'Nueve semanas y media', quien conoce muy de cerca a la agorafobia, la sensación de temor a espacios públicos y a salir a la calle sola.
“Sufro un desorden obsesivo compulsivo, el cual me obliga a poner los objetos en línea recta o por pares. Así, meto en el frigorífico las latas de gaseosa y si me parece que hay una de más, la guardo en cualquier armario… Cuando entro en la habitación del hotel, antes de relajarme, tengo que hacer desaparecer todos los papeles y libros y meterlos en un cajón. Todo tiene que estar perfecto…”, manifestaba el exitoso deportista inglés David Beckham, jugador de fútbol del Real Madrid, quien padece Trastorno Obsesivo Compulsivo.
Las imágenes del cantante Michael Jackson luciendo un barbijo en su boca han recorrido el mundo, ocurre que el afamado artista sufre de misofobia, el miedo a la contaminación a través de la suciedad y los gérmenes. Por su parte, el actor norteamericano Brad Pitt sufre de selacofobia, el nombre científico que se le da a un miedo persistente y anormal a los tiburones; y el genial actor Nicholas Cage quiere día a día superar su ansiedad, la cual ha sido causante de la pérdida de cabello.
Y aunque parezca algo increíble teniendo en cuenta los fabulosos shows que brindan, Barbra Streisand, Madonna, Carly Simon y el español Joaquín Sabina viven con pánico escénico.

03 abril 2007

Investigación constante

¿Cómo aprendemos esa canción pegadiza que suena en la radio? ¿Cómo recordamos aquel juguete que tanto nos hacía disfrutar cuando éramos niños? El aprendizaje y la memoria son fascinantes fenómenos cerebrales que van ineludiblemente cogidos de la mano. El aprendizaje es el proceso de adquirir conocimiento a través de la experiencia; éste produce la memoria, que a su vez se define como la habilidad del cerebro de retener y recuperar información.
Los científicos saben que en el cerebro hay áreas críticas para el aprendizaje y la memoria, y que estas áreas funcionan como una red, en la cual cada región tiene un rol diferente que desempeñar. Por ejemplo, el hipocampo es un área del cerebro sumamente importante en la formación de la memoria. Otra área importante es la corteza cerebral, en particular la corteza prefrontal, la cual ayuda en la retención de memorias a corto plazo. Una tercera área de importancia es la amígdala, que controla aspectos emocionales del aprendizaje y la memoria.
Recientemente tres grupos de investigadores publicaron tres artículos consecutivos sobre sus estudios relacionados con el aprendizaje y la memoria en la prestigiosa revista científica 'Learning & Memory'.
Un estudio estudió el rol de una proteína llamada Nurr1 en el hipocampo. Se sabe que esta proteína tiene un rol en el desarrollo de neuronas que se ven afectadas en desórdenes como la esquizofrenia, pero se desconoce su importancia en procesos de aprendizaje y memoria. Este grupo encontró que la supresión de Nurr1 en el hipocampo afecta el aprendizaje de las ratas y la formación de memorias a largo plazo. Interesantemente, las características de estas ratas son análogas a los síntomas de pacientes esquizofrénicos, depresivos y obsesivo-compulsivos, por lo que descubrimientos como éste podrían arrojar luz sobre los mecanismos moleculares de estas enfermedades neurosiquiátricas.
Hay memorias transitorias, como la que nos permite recordar por varios minutos un número de teléfono antes de marcarlo, y acto seguido olvidarlo. La corteza prefrontal media este tipo de memoria, que decae según vamos envejeciendo. La administración de fármacos que estimulan ciertos receptores en el cerebro ayudan a mejorar esta función, pero se desconoce cuál es el mecanismo.
Un investigador ha hallado resultados que sugieren que estos fármacos actúan inhibiendo una proteína (llamada segundo mensajero AMP cíclico), sumamente importante en procesos celulares, y cuya inhibición mejora la consolidación de la memoria.
El último integrante de este trío investigó el rol de la corteza prefrontal en la expresión del miedo aprendido, una conducta que se relaciona a condiciones como el Trastorno de Estrés Post-Traumático. Aunque se sabe que la amígdala es el almacén de las memorias asociadas al miedo, se cree que la corteza prefrontal controla la manifestación de esas memorias almacenadas. Pues bien, éste descubrió que dos subregiones de la corteza prefrontal (la subregión prelímbica y la subregión infralímbica) tienen efectos opuestos en la expresión del miedo aprendido, aumentando o disminuyendo, respectivamente, la expresión del miedo aprendido almacenado en la amígdala. El conocimiento de cómo funcionan estos circuitos relacionados al miedo aprendido podría proveer tratamientos para pacientes con trastorno de miedo y ansiedad.
El aprendizaje y la memoria dependen de una maquinaria complicada y bien aceitada para su funcionamiento normal. Aunque descifrar este rompecabezas es una tarea titánica, día a día, neurocientíficos del mundo se dedican a desenmarañar los secretos de los procesos que le permitirán recordar lo que acaba de leer.

18 marzo 2007

La primavera siempre trae más casos de ansiedad

El doctor Antonio Bulbena, director del Instituto de Atención Psiquiátrica, Salud Mental y Toxicomanías del Hospital de Barcelona (España), sostiene que éste es uno de esos dichos populares que la ciencia se ha encargado de validar. «La alteración será mayor en unos que en otros porque no todo el mundo es igual de sensible a estos cambios, pero la primavera y el otoño siempre traen consigo más casos de ansiedad».
Este prestigioso especialista lleva años investigando la relación entre la salud mental y fenómenos como la luz, la lluvia, el viento o la temperatura; concretamente desde finales de los 70 cuando, recién acabada la carrera de medicina y sin la especialidad aún de psiquiatría, ejercía como médico rural en un pueblo de la costa brava. «Allí predomina la tramontana, un viento intenso, racheado y ruidoso que puede durar varios días. Siempre me fascinó escuchar a mis pacientes cómo lo responsabilizaban de sus molestias y eran capaces de predecir su malestar», recuerda.
Pregunta.- ¿Acierta el refrán sobre los efectos de la primavera?
Respuesta.- El acervo popular dice más cosas de las que la ciencia puede confirmar. Muchas son exageraciones pero también hay un buen número que son aciertos simplemente no contrastados. Lo que está fuera de toda duda es que el cambio de estación, la luz, el viento y la lluvia tienen consecuencias claras sobre nuestro cuerpo y sobre nuestra conducta. Y, efectivamente, 'la primavera la sangre altera' pero también lo hace el otoño.
P.- ¿A quiénes afecta más el cambio de estación?
R.- La ansiedad es el trastorno más meteorosensible, es decir, es el más sensible a los cambios de tiempo, pero también sabemos que en los meses de primavera y otoño aumentan los casos de depresión y son más comunes los ataques de pánico, angustia, e incluso los suicidios cuando son de naturaleza violenta. El fenómeno atmosférico es importante si tenemos en cuenta que hay días en que se disparan los casos de ansiedad y otros días en los que prácticamente desaparecen. Esto no es igual en todos los países. En algunos porque no hay cambio de estación y en otros, como Japón, porque allí estas complicaciones se dan con más frecuencia en verano, según un estudio reciente.
P.- ¿Qué tienen en común las personas que son más sensibles al cambio de estación?
R.- Es más frecuente entre las mujeres. En general, porque ellas captan los cambios internos y externos con más facilidad, lo cual tiene muchas ventajas y algún inconveniente como el que nos ocupa. No obstante, debo decir que en la consulta también me he encontrado con hombres extremadamente sensibles al cambio meteorológico.
P.- ¿Cuál es el impacto del cambio de estación en pacientes con enfermedades mentales más graves como una esquizofrenia o un trastorno bipolar?
R.- Puede producirse algún efecto pero siempre es mucho menos obvio que sobre las personas que padecen ansiedad y depresión.
P.- Se tiende a creer que las conductas más violentas se desatan con el aumento de las temperaturas.
R.- Durante la ola de calor de 2003, que causó tantas muertes en Europa, decidimos analizar qué estaba sucediendo aquellos días en las urgencias psiquiátricas y, curiosamente, no vimos que aumentara la angustia o la ansiedad. Lo que observamos fue un aumento de la agresividad y del consumo de alcohol y sustancias tóxicas.
P.- ¿Qué recomendaciones siguen o deben seguir las personas con mayor riesgo de sufrir trastornos asociados al tiempo y a la estación?
R.- Cuando estos fenómenos resultan muy incómodos y revisten cierta gravedad se pueden prevenir con medicación. Disponemos de tratamientos eficaces, como los antidepresivos, que ayudan a evitar su aparición. Otro tratamiento muy eficaz es la luz. En invierno, algunas personas sufren lo que se conoce como trastorno afectivo estacional y si se les aplica luminoterapia por las mañanas se consiguen buenos resultados. El empleo de una lámpara puede lograr recuperaciones muy rápidas.
P.- La luz está también asociada al cambio de horario que tendremos en unos días.
R.- Los ritmos biológicos están muy ligados a la luz y hay bastantes personas a las que les cuesta más adaptarse al cambio de hora porque sus ritmos se ven modificados. Por eso es un trastorno tan habitual en los que vuelan de un continente a otro.
P.- Otra sentencia popular aconseja que 'cuando llueve y hace viento cierra la puerta y estate dentro'.
R.- En este caso hay más creencias que evidencias pero hemos podido comprobar cómo los días de viento de poniente coinciden con los días de más ataques de pánico atendidos en urgencias. El de poniente es un viento caliente que viene de tierra y está muy ionizado. En el Norte, lo llaman viento sur. Respecto a la lluvia, el día antes de la precipitación los pacientes con ansiedad ya anticipan y notan malestar, pero luego cuando empieza a llover mejoran. En los días lluviosos los ataques de pánico, por ejemplo, se reducen a la mitad.