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15 octubre 2006

La ansiedad generalizada afecta el doble a las mujeres que a los hombres

El Consenso Español sobre el Trastorno de la Ansiedad Generalizada, documento realizado por psiquiatras españoles concluye que un 20 por ciento de los españoles presentará algún tipo de trastorno de ansiedad a lo largo de su vida, siendo los de tipo generalizado los más prevalentes. Además, esta patología afecta –calculan los expertos- prácticamente a dos mujeres por cada hombre y se inicia antes de los 30 años. La ansiedad "así concebida afecta al 20 por ciento de la población en algún momento de su vida y provoca síntomas físicos y psicológicos que requieren de abordaje terapéutico", recoge el texto, elaborado con el fin de servir de herramienta "fundamental" en la práctica clínica diaria de psiquiatras y médicos de Atención Primaria en cuanto a identificación, diagnóstico y tratamiento del trastorno.
En cuanto al manejo de esta enfermedad en el primer nivel asistencial, Julio Bobes, jefe del Servicio de Psiquiatría del Área Sanitaria de Oviedo, explica que, desde el 16 de septiembre y en virtud del Real Decreto por el que se establece la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud (SNS), estos problemas tendrán que tratarse en el médico de familia.
Bobés concreta también que el médico de familia tendrá que abordar la detección, el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos adaptativos, por ansiedad y depresión, derivándose a los servicios de salud mental sólo en caso de quedar "superada la capacidad de resolución" del nivel de atención primaria.

11 octubre 2006

Ansiedad que padecen entre 5 y 10% de los usuarios adictos a la red

Internet es hoy en día un recurso invalorable de uso cotidiano. Pero para algunos, este uso ha pasado a niveles peligrosos: Se estima que entre el cinco y el diez por ciento de sus usuarios padecen de “Trastorno Adictivo a Internet”, o sea una relación enfermiza con la utilización de la Red. Kimberly Young, profesora de la Universidad de Pittsburg y creadora del Center for OnLine Addiction, define este problema como “un deterioro en el control de su uso que se manifiesta en un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos y que genera una distorsión de los objetivos personales, familiares o profesionales”.
Se puede reconocer la adicción cuando el estar conectado perjudica otras áreas de la vida diaria, por ejemplo: se desatienden labores del hogar, surgen conflictos con la pareja o la familia, baja el desempeño en los estudios, se ve perjudicada la productividad en el trabajo, se pierden las horas de sueño necesarias o se abandonan actividades sociales o recreativas que solían disfrutarse. Para algunos, la web se transformó en una forma de evadir los problemas de la vida real, ya sea generando relaciones virtuales en chats, recreando personajes en juegos de rol o tan sólo matando el tiempo. Se llega a un punto en que la existencia cotidiana se percibe como aburrida o poco satisfactoria sin los estímulos que proporciona Internet. Esto llevaría a generar sensaciones de ansiedad o de depresión cuando no se está conectado, o bien de irritación cuando otras personas interrumpen la sesión de navegación.
Quienes sufren este trastorno a menudo pierden noción del tiempo que pasan navegando, e incluso cuando saben que es demasiado siempre encuentran una excusa para pasar “sólo unos minutitos más” antes de apagar la computadora.
Esta imposibilidad de desconectarse muchas veces conduce a una dificultad de cumplir a horario con los compromisos, y cuando otros hacen notar el problema se tiende a ocultar el tiempo que se ha pasado navegando. Sin embargo, es necesario aclarar que la adicción no está relacionada solamente con la cantidad de horas online. Por ejemplo, hay profesiones que requieren gran cantidad de tiempo diario frente a una computadora o en Internet, sin que sean casos patológicos. Sí debe prestarse atención cuando el uso de la red ocasiona cambios en la construcción de vínculos con el entorno e incluso deteriora la salud.
Categorías. Dentro del Trastorno Adictivo a Internet pueden delinearse cinco subtipos: adicción cybersexual, relacionada con la pornografía online y los chats eróticos; adicción a cyber relaciones, cuando los amigos online se vuelven más importantes que las relaciones cara a cara, lo que puede derivar incluso a ruptura marital o problemas familiares; compulsiones como jugar, apostar en línea o realizar compras que llevan a perder grandes montos de dinero; sobrecarga de información, cuando se pasan excesivos períodos de tiempo navegando y buscando datos, lo que representa una tendencia obsesiva compulsiva; adicción a la computadora, no unida a actividades online (por ejemplo, con juegos de PC). Como otras adicciones, también puede presentarse síndrome de abstinencia cuando se discontinúa el uso. Suele demostrarse con ansiedad, pensamientos recurrentes o sueños sobre Internet, movimientos involuntarios similares a los que se efectúan en el teclado, y por supuesto, la necesidad de volver a navegar para aliviar estos síntomas.
Un test en Internet puede funcionar como primer diagnóstico de este trastorno. Puede encontrarse en eutimia.com/tests/iad.htm. Aunque desde ya, quienes sientan que el uso de la red interfiere con su vida deben buscar la solución fuera de la misma, en la consulta con un psicólogo.
¿Cómo saber si se es adicto a Internet? Estas preguntas desenmascaran algunos signos de alarma:
¿Se siente preocupado por cuestiones relativas a Internet (piensa sobre la actividad online anterior o anticipa la sesión en línea futura)?
¿Siente necesidad de incrementar el uso de Internet cada vez que se conecta para lograr conseguir satisfacción?
¿Ha hecho esfuerzos repetidos e infructuosos para controlar, reducir, o frenar el uso de Internet?
¿Se sintió inquieto, malhumorado, deprimido, o irritable cuando ha intentado reducir o detener el uso de Internet?
¿Se queda conectado más tiempo del que originalmente tenía intención?
¿Puso en riesgo alguna relación personal significativa, trabajo, educación u oportunidades en su carrera debido al uso de Internet?
¿Ha mentido a su familia, terapeuta u otros para ocultar la magnitud de su involucramiento con Internet?
¿Usa Internet como una manera de escapar de los problemas o de aliviar ciertos estados de ánimo displacenteros (por ejemplo, sentimientos de impotencia, culpa, ansiedad, depresión)?
Si responde “sí” a cinco a más de estas preguntas, usted puede estar sufriendo de una adicción a Internet y debería consultar el tema con un profesional. (Teléfono de ayuda en BCN, España: 934301290).

10 octubre 2006

Trastorno del comprador compulsivo

Uno de cada 20 adultos encuentra que no tiene la fuerza de voluntad para dejar de comprar artículos que ni siquiera quiere o necesita. Y los hombres son igual de propensos que las mujeres a sufrir el trastorno de "compra compulsiva", de acuerdo con la encuesta más grande de su tipo realizada hasta ahora. "Esa fue la mayor sorpresa, que los hombres adoptan este comportamiento casi tan frecuentemente como las mujeres", dice el Dr. Lorrin Koran, profesor emérito de psiquiatría de la Universidad de Stanford.
Señala que los hallazgos contradicen la creencia convencional de que la compra compulsiva es un "trastorno de la mujer". Esa impresión se debe a que las mujeres constituyen generalmente la gran mayoría de los voluntarios que participan en estudios para analizar el trastorno.
Sin embargo, Koran destaca que es probable que los hombres que tienen obsesión por compras sean más renuentes que las mujeres a admitir que tienen un problema. "Por lo general, los hombres buscan atención psiquiátrica con menos frecuencia que las mujeres", apunta. "No es cosa de hombres pedir ayuda". El estudio, que aparece en la edición de octubre del American Journal of Psychiatry, también halló que la compra compulsiva empieza a menudo en la adolescencia o al comienzo de la veintena, además de que está relacionada con un menor ingreso. De acuerdo con Koran, la compra compulsiva es más que un despilfarro ocasional con arrepentimiento posterior. Más bien, el ansia por comprar se convierte en algo constante y abrumador. Para la gran mayoría, el acto de echar un vistazo y comprar sustituye poco a poco el tiempo dedicado al trabajo, a la familia o a otras actividades. Para considerarse como un trastorno, "el comportamiento tiene que estar relacionado con una angustia marcada e interferir con el funcionamiento", dice Koran. El comprador compulsivo típico siente a menudo una sensación de euforia mientras compra, pero esa "subida del ánimo" da paso más tarde al remordimiento y a la ansiedad. "Es después de que una persona se da cuenta que ha gastado el dinero que no tenía y que discute con su pareja por tener tanta ropa en el armario que nunca se pone", señala Koran. "Ahí es cuando aparece el arrepentimiento". Las causas primigenias de la adicción a la compra aún no están claras. Pero la investigadora británica Helga Dittmar, catedrática de psicología de la Universidad de Sussex, dijo que dos factores, como la gran apreciación de lo material y una pobre autoestima, parecen ser factores de riesgo. En este escenario, comprar es visto como una forma de realización personal. "La gente compra todos esos artículos de consumo que simbolizan una parte de su yo ideal", explica Dittmar. Pero ¿qué tan prevalente es la compra compulsiva? Los cálculos anteriores, basados en pequeñas muestras, oscilaban entre el 2 y el 18 por ciento de la población. En este nuevo estudio, el equipo de Koran realizó una encuesta telefónica a nivel nacional a más de 2,500 adultos. Tras la recopilación de datos demográficos y de ingreso, los investigadores usaron un instrumento de evaluación estándar llamado Escala de compra compulsiva para determinar si una persona reunía los requisitos para tener el trastorno. Descubrieron que el 5.8 por ciento de los entrevistados, de hecho, sí traspasaba el umbral de compra compulsiva. Las tasas diferían un poco entre las mujeres (6 por ciento) y los hombres (5.5 por ciento). Los compradores compulsivos tendían a ser más jóvenes que las personas que no estaban afectadas por el trastorno y eran más probable que ganaran menos de $50,000 al año, halló el estudio. El hallazgo de que la compra compulsiva afecta tanto a los hombres como a las mujeres no tomó por sorpresa a Dittmar. Señala que los estudios británicos habían mostrado poca evidencia de una brecha entre los sexos, sobre todo entre la gente joven. Y anota que los estudios clínicos sobre el trastorno reclutaban participantes por lo general a través de revistas para mujeres y puntos de venta similares, algo que incrementaba la participación de las mujeres. Koran resalta que los hombres que compran de manera compulsiva tienden a adquirir artículos diferentes a los de las mujeres. "Los hombres tienden a comprar artículos de alta tecnología, cámaras CDs, libros, herramientas y aparatos", señala. "Las mujeres tienden a comprar ropa, joyas, maquillaje, artículos para el hogar, obras de arte". También "algunas sugerencias de la literatura de investigación indican que los hombres son más propensos a ser coleccionistas patológicos y a volverse adictos a las subastas", dice Dittmar. Cualquiera que sea el sexo, los compradores compulsivos no son más felices por gastar sin límites, señalaron los expertos. De hecho, muchos están muy endeudados, llenos de remordimiento y vergüenza en la medida que ocultan su adicción a familiares y amigos. Algunos estudios han relacionado la afección con un mayor riesgo de suicidio, destaca Koran. Es por ello que tanto Koran como Dittmar abogan por la inclusión formal del trastorno de compra compulsiva en el próximo Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, el manual estándar para el tratamiento psicológico y psiquiátrico en todo el mundo. Tomando como base las cifras del nuevo estudio, "la compra compulsiva es al menos tan prevalente como muchos otros trastornos clínicos", anota Dittmar. "Me parece que, al final, favoreceré su inclusión en el DSM, pues reconocerá y ayudará a incrementar la concienciación pública sobre la gravedad de la compra compulsiva". Agrega que, hasta ahora, "existía la tendencia a dar poca importancia a los "adictos a las compras". Es hora de acentuar las graves consecuencias psicológicas, sociales y financieras de comprar compulsivamente". Koran estuvo de acuerdo, al subrayar que sí existen tratamientos efectivos que comprenden antidepresivos y psicoterapia. Pero señala que los afectados deben primero dar un paso al frente. "Siempre es importante animar a la gente que tiene estos tipos de trastornos a buscar tratamiento", señala. "Hay cosas que podemos hacer para ayudar".

08 octubre 2006

La ansiedad, un trastorno muy frecuente

Insomnio y rigidez muscular, dos de los principales síntomas
La ansiedad es una respuesta natural ante un peligro inminente que tiene por objeto mantenernos en alerta para poder evitarlo. Pero en nuestra sociedad la ansiedad está asociada a uno de los trastornos psíquicos más frecuentes y está relacionada, la mayor parte de las veces, con el sistema de vida.
Y es que las condiciones de vida de la sociedad moderna y occidental se caracterizan por alentar a sus integrantes a competir constantemente, y a rendir al máximo no sólo en el trabajo sino en todos los aspectos de la vida. Pertenecer a una sociedad de consumo, donde los medios de comunicación inducen al individuo a adquirir constantemente cosas, implica una necesidad que únicamente es aliviada en el momento del reconocimiento breve de nuestra acción o en el acto de consumir.
Detonantes
Tal situación requiere, además, que permanezcamos alertas ante las nuevas situaciones que surjan a nuestro alrededor para poder superarlas, y a medida que uno adquiere mayores compromisos, las amenazas son mayores.
El estado anímico general de quienes viven en esta sociedad se ve afectado por lo general por sensaciones de vacío, soledad y falta de incentivos, y las grandes ciudades absorben la personalidad de los que la habitan.
Esta situación genera una sensación de insatisfacción que tiene sus propias consecuencias psicológicas, cuya patología más común es la ansiedad.
Síntomas
Los síntomas más comunes a la ansiedad son: taquicardias, sensación de ahogo, sensación de pérdida del conocimiento, transpiración, rigidez muscular, debilidad muscular, insomnio, inquietud motora, dificultades para la comunicación, pensamientos negativos y obsesivos.
Es bueno advertir que en estos casos también se recomienda a los pacientes someterse a un examen médico completo para descartar algunas insuficiencias coronarias que pueden presentar estos síntomas.